Historia

Los orígenes de 1930

Fotografía antigua de la pizzería 1930 con su equipo frente a la entrada
Página manuscrita del Recetario 1930 de D’Angelo: masa para pizza al molde

Comienzos del siglo XX

A comienzos del siglo XX, buena parte de la vida cotidiana italiana todavía giraba alrededor de pequeños comercios familiares, hornos, osterie y trattorie. Eran lugares sencillos, ligados al barrio y al oficio. En muchas cocinas se preparaba casi todo desde el principio: el pan, la pasta, las salsas y las masas. Los embutidos y jamones se conservaban siguiendo técnicas transmitidas durante años, y la calidad de una comida dependía tanto de los ingredientes disponibles como de la experiencia de quien los trabajaba.

El aprendizaje

En ese ambiente comenzó a formarse D’Angelo. Desde joven trabajó entre cocinas y hornos, primero realizando las tareas más elementales y, con el tiempo, participando en la elaboración de masas, panes, pastas y salsas. El aprendizaje era principalmente práctico. Las recetas se conocían observando y repitiendo los procesos; las cantidades muchas veces se reconocían por la textura, la temperatura, el aroma o la experiencia acumulada.

Durante aquellos años aprendió a trabajar con fermentaciones lentas, a preparar salsa de tomate, a reconocer diferentes harinas y a manejar el horno. También se familiarizó con la elaboración de pasta, panes y preparaciones de carne que formaban parte de la cocina cotidiana italiana.

1930

En 1930 decidió abrir una pequeña pizzería propia. El establecimiento tenía una cocina, un horno y unas pocas mesas. Allí se preparaban las masas cada jornada y se cocinaban las salsas utilizadas en las pizzas y otros platos. También se elaboraban panes y pasta fresca, y parte de los productos de charcutería utilizados en la cocina se preparaban o terminaban siguiendo procedimientos tradicionales.

Los años de guerra

La actividad se desarrolló durante los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. La pizzería funcionaba como muchos establecimientos italianos de la época: una cocina pequeña, una producción diaria y una clientela fundamentalmente local. Las jornadas comenzaban temprano, preparando las masas y organizando los ingredientes que se utilizarían durante el servicio.

La guerra alteró completamente aquella vida. La actividad comercial se volvió cada vez más difícil y finalmente el establecimiento cerró. Terminada la guerra, D’Angelo decidió abandonar Italia. Como muchos otros italianos de su generación, emigró hacia América del Sur y se instaló en Argentina.

Argentina

Argentina recibió durante décadas una fuerte inmigración italiana y buena parte de aquellas costumbres culinarias encontraron allí un nuevo lugar. D’Angelo volvió a trabajar con harina, tomates, carnes y quesos, adaptándose a ingredientes diferentes y a una cultura gastronómica en la que la pizza y la pasta ya comenzaban a adquirir características propias.

Las recetas también fueron cambiando. Algunas preparaciones se conservaron casi sin modificaciones y otras se adaptaron a los productos disponibles en Argentina. La manera de trabajar, sin embargo, continuó dependiendo de los mismos conocimientos adquiridos en Italia: fermentaciones, amasado, preparación de salsas, trabajo de panadería y manejo del horno.

La transmisión

Con el paso de los años, parte de ese conocimiento quedó dentro de la familia. Algunas recetas fueron escritas y otras continuaron transmitiéndose de manera oral, junto con técnicas y pequeñas decisiones que rara vez aparecen en una receta: cuánto trabajar una masa, cuándo detener una fermentación, cómo reconocer una salsa terminada o cómo modificar una preparación según la harina, la temperatura o la humedad.

El regreso de 1930

Décadas más tarde, aquella historia volvió a ser revisada. El año 1930, asociado al comienzo de la primera pizzería de D’Angelo, terminó convirtiéndose en el punto de referencia para recuperar y organizar ese conjunto de recetas y conocimientos.

A partir de allí comenzó un proceso de recopilación y estudio de cinco áreas que habían formado parte de aquellas cocinas desde el principio:

Pizza · Pasta · Panes · Jamones · Salsas

Academia 1930

Las recetas familiares fueron contrastándose con técnicas actuales, se documentaron cantidades, tiempos y temperaturas, y los procedimientos que durante años habían dependido de la experiencia comenzaron a escribirse y ordenarse.

De ese trabajo surgiría posteriormente la Academia 1930, concebida como un espacio donde reunir, estudiar y transmitir esos conocimientos de cocina y producción gastronómica.

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